martes, 16 de mayo de 2017

Sketch de Isolina, por Alfonso Zapico

Al final tuve un pequeño hueco la semana pasada para acercarme a la presentación en Bilbao del segundo tomo de La Balada del Norte. Realmente me perdí la charla; pero llegué a la Librería Joker justo a la sesión de firmas. Me sorprendió la larga cola que aguardaba para llevarse la novela gráfica de Alfonso Zapico dedicada. Teniendo en cuenta que es un ganador del Premio Nacional del Cómic tampoco era de extrañar. La espera iba a ser larga. Si a ello añadimos, una vez más, que había gente que entregaba al autor dos o hasta tres ejemplares para que se los firmara, la cosa se ponía aún peor. Francamente no puedo entender ese ansía. Soy de la opinión de que a este tipo de actos hay que llevar un solo tomo. Puede ser del cómic presentado u otro del artista; pero solo uno. Creo que lo contrario es aprovecharse en exceso del mismo. En cualquier caso, si Alfonso o el autor que sea está dispuesto a firmarlos, lo correcto es volver a ponerse a la cola por segunda o tercera vez en función del número de tomos que llevemos. Sea como fuere, repito que no me parece bien. Puedo entenderlo en una sesión de firmas floja. A la que solo acudan tres o cuatro personas. Pero en otra en la que la cola puede alargarse más allá de una hora no está bien. Creo que sería bueno colocar un cartel en estos eventos especificando una serie de normas para que nadie tenga que pasar por un momento incómodo. Sería ponerle las cosas más fáciles al autor. Expresada mi opinión al respecto, regreso con Alfonso. En esta ocasión había traído acuarelas para completar sus sketches. Es la primera vez que le veo utilizarlas. Sobre todo contemplé que dibujaba sketches de mineros. Dado que ya tenía uno en el primer tomo, cuando llegó mi turno, le pregunté si me podía dibujar a Isolina. Alfonso accedió. Ya le había visto dibujar un par de ellas. Como siempre un placer contemplar su estilo. Salí de la Librería Joker más contento que una perdiz. La espera, alargada por algunos, había valido la pena.